Diario de trabajo para montar a Kleist por Mariana Percovich
“Cuantas cosas se agitan en el corazón de las mujeres que no son para ser mostradas a la clara luz del día”
Pentesilea de Heinrich Von Kleist (Alemania, 1777-1811)
jueves, 20 de diciembre de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
domingo, 5 de agosto de 2012
Crónica desde Nuevo León. CONARTE de Pentesilea
Pentesilea se presentó hoy en el Círculo Mercantil Mutualista, como parte del FTNL 2012 y Vidal Medina, dramaturgo y director teatral escribió:
Tragedia en una cancha deportiva
Pentesilea, del grupo de Uruguay, Complot, presenta una obra de teatro que dialoga entre el mundo de la tragedia griega y el de las competencias deportivas. Una lucha encarnizada entre el ejército de Aquiles y las Amazonas
, al mando de su reina, Pentesilea, se lleva a cabo en un espacio poco convencional: un gimnasio deportivo, en este caso la cancha de basquetbol del Círculo Mercantil.
Los combatientes son presentados como dos equipos rivales que contienden en un partido de fútbol y otros deportes, (variaciones de deportes como fútbol, tenis o box). Para situar la ficción en el espacio escénico antes mencionado, los espectadores son divididos en equipos, de un lado las mujeres y del otro los hombres. Así, desde el inicio de la obra el planteamiento queda claro, los espectadores entran en el mundo de la ficción como hinchas de fútbol y combatientes.
Pentesilea, obra del dramaturgo alemán Heinrich von Kleist y dirigida por Mariana Percovich, nos narra la historia del amorío entre el héroe griego, Aquiles, y Pentesilea, reina de las Amazonas. El combate que libran se da en dos sentidos: el de la lucha que libran en medio de la Guerra de Troya, y el de su irremediable enamoramiento.
Pentesilea vive una tragedia personal no puede tener un hombre común recostado sobre su pecho, su destino es encontrar el amor en medio del campo de batalla. Sin embargo, ella sabe que Aquiles la puede vencer fácilmente en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Por ello pactan un simulacro en el que él se dejará vencer (metáfora de que es seducido por Pentesilea). De esta manera se entreteje el final trágico de la obra.
El uso de objetos propios del mundo del deporte como raquetas de tenis, guantes de box, balones de fútbol y basquetbol, entre otros acusa una investigación exhaustiva del mundo deportivo por parte del grupo teatral, Complot, y de su directora Mariana Percovich. Con ayuda de estos elementos los actores van tejiendo una dinámica obra que mantiene un ritmo vertiginoso de principio a fin. El desgaste físico de los seis actores-jugadores venidos desde Uruguay, Gustavo Saffores, María Elena Pérez, Martín Bonilla, Dahiana Méndez, Joaquín Ortiz y Carolina Eizmendi, es impresionante, así como la interpretación, que les exige un tono trágico, al mismo tiempo que situaciones corporales altamente competitivas.
A pesar de que los actores llevaban micrófonos, por algunos momentos la acústica del lugar no era la idónea, algunos parlamentos eran confusos por el eco del gimnasio, sin embargo esto poco importó a los espectadores que se mantuvieron al filo de la butaca durante toda la representación. Uno de los momentos coreográficos mejor logrados de la puesta en escena es cuando los ejércitos avanzan frente a frente y las amazonas van cayendo por las flechas lanzadas por el ejército de Aquiles, un cuadro de mucha potencia visual.
Otro de los elementos que hacen de esta obra una experiencia diferente es la interacción constante de los actores con el público, como cuando se discute acerca de qué jugadores serán los mejores en un partido de fútbol. Uno de los actores decía que en la defensa debería estár Agamenon y por la izquierda Menelao; el centro delantero tendría que ser el Chicharito, y en la portería nada más y nada menos que el Conejo Páris.
Sin lugar a dudas Pentesilea, obra invitada desde Uruguay, presentada dentro del marco del Festival de Teatro Nuevo León 2012, ha dejado satisfechos tanto a los espectadores que aman el deporte como a los conocedores de la tragedia griega.
Los combatientes son presentados como dos equipos rivales que contienden en un partido de fútbol y otros deportes, (variaciones de deportes como fútbol, tenis o box). Para situar la ficción en el espacio escénico antes mencionado, los espectadores son divididos en equipos, de un lado las mujeres y del otro los hombres. Así, desde el inicio de la obra el planteamiento queda claro, los espectadores entran en el mundo de la ficción como hinchas de fútbol y combatientes.
Pentesilea, obra del dramaturgo alemán Heinrich von Kleist y dirigida por Mariana Percovich, nos narra la historia del amorío entre el héroe griego, Aquiles, y Pentesilea, reina de las Amazonas. El combate que libran se da en dos sentidos: el de la lucha que libran en medio de la Guerra de Troya, y el de su irremediable enamoramiento.
Pentesilea vive una tragedia personal no puede tener un hombre común recostado sobre su pecho, su destino es encontrar el amor en medio del campo de batalla. Sin embargo, ella sabe que Aquiles la puede vencer fácilmente en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Por ello pactan un simulacro en el que él se dejará vencer (metáfora de que es seducido por Pentesilea). De esta manera se entreteje el final trágico de la obra.
El uso de objetos propios del mundo del deporte como raquetas de tenis, guantes de box, balones de fútbol y basquetbol, entre otros acusa una investigación exhaustiva del mundo deportivo por parte del grupo teatral, Complot, y de su directora Mariana Percovich. Con ayuda de estos elementos los actores van tejiendo una dinámica obra que mantiene un ritmo vertiginoso de principio a fin. El desgaste físico de los seis actores-jugadores venidos desde Uruguay, Gustavo Saffores, María Elena Pérez, Martín Bonilla, Dahiana Méndez, Joaquín Ortiz y Carolina Eizmendi, es impresionante, así como la interpretación, que les exige un tono trágico, al mismo tiempo que situaciones corporales altamente competitivas.
A pesar de que los actores llevaban micrófonos, por algunos momentos la acústica del lugar no era la idónea, algunos parlamentos eran confusos por el eco del gimnasio, sin embargo esto poco importó a los espectadores que se mantuvieron al filo de la butaca durante toda la representación. Uno de los momentos coreográficos mejor logrados de la puesta en escena es cuando los ejércitos avanzan frente a frente y las amazonas van cayendo por las flechas lanzadas por el ejército de Aquiles, un cuadro de mucha potencia visual.
Otro de los elementos que hacen de esta obra una experiencia diferente es la interacción constante de los actores con el público, como cuando se discute acerca de qué jugadores serán los mejores en un partido de fútbol. Uno de los actores decía que en la defensa debería estár Agamenon y por la izquierda Menelao; el centro delantero tendría que ser el Chicharito, y en la portería nada más y nada menos que el Conejo Páris.
Sin lugar a dudas Pentesilea, obra invitada desde Uruguay, presentada dentro del marco del Festival de Teatro Nuevo León 2012, ha dejado satisfechos tanto a los espectadores que aman el deporte como a los conocedores de la tragedia griega.
jueves, 26 de julio de 2012
El Festival de Teatro, con propuesta internacional
El Festival de Teatro, con propuesta internacional:
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También destaca Las criadas, de España (Teatro de la Ciudad/6 de agosto/19:00) así comoPentesilea (Círculo Mercantil Mutualista/ 3 agosto/ 19:00 y 21:00) por desarrollarse sobre una cancha de basquetbol.
“Es una obra clásica escrita en el siglo 18 pero está adaptada para realizarse en una cancha de basquetbol, es una alegoría sobre la lucha de género y de hecho se separa a un lado a los espectadores varones y al otro a las mujeres”, indica Roberto Villarreal, director del Teatro de la Ciudad.
El Festival de Teatro Nuevo León 2012 subirá el telón de una nueva edición | diariocultura.mx
Noticias desde Monterrey: Pentesilea en una cancha mexicana
El Festival de Teatro Nuevo León 2012 subirá el telón de una nueva edición | diariocultura.mx:
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El Festival de Teatro Nuevo León 2012 subirá el telón de una nueva edición | diariocultura.mx:
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viernes, 20 de julio de 2012
domingo, 10 de junio de 2012
lunes, 4 de junio de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
Ensayos en el Museo del Carnaval. Estreno 8 de junio
viernes, 18 de mayo de 2012
Temporada 2012 de Pentesilea: junio Museo del Carnaval
Vuelve Pentesilea con cambio en el equipo. Sale Saffores (pase a otro elenco) entra Sanguinetti, desde otro equipo.
Volvemos con todo: amazonas y griegomanos a la obra
Volvemos con todo: amazonas y griegomanos a la obra
lunes, 26 de septiembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
Nota en Sábado Show sobre Pentesilea.
| http://www.elpais.com.uy/Suple/SabadoShow/11/09/17/sshow_593111.asp Buenos ladrones Mariana Percovich estrenó Pentesilea. Aquí una charla sobre la incomodidad de hacer teatro. Por: Mariángel Solomita Comiencen por creer que no comprenden. Al gimnasio del ISEF hay que entrar en dos filas, una de hombres y otra de mujeres y ubicarse entre sillas y bancos que arman dos tribunas opuestas, según el género. Hay seis personas en la cancha. Tres son hombres. La vestimenta es deportiva, y tienen escrito su apellido en la espalda. Se ejercitan y comienzan a jugar. Están actuando. Usan pelotas de tenis, de fútbol, guantes de boxeo. Saltan, se trepan, corren y transpiran. El espectador puede ver el sudor, sobre todo cuando Pentesilea, las guerreras amazonas, Aquiles, Ulises, el soldado de la cuarta fila, se acercan al primer banco y le hablan agitados. El espectáculo número veintidós de Mariana Percovich vuelve a montar Pentesilea, la obra que el romántico alemán Heinrich Von Kleist presentó en 1805. Von Kleist nunca recibió elogios, a los 34 años planeó su suicidio y dejó el epitafio pronto: "Ahora, ¡oh inmortalidad!, eres toda mía." Desde entonces Pentesilea fue revisada y convertida en una obra esencial, y a él lo reconocieron como un creador clave en y para la evolución posterior de las artes alemanas. Un artista en busca de lo absoluto, Von Kleist se obsesionó con el riesgo, quiso cambiar las formas teatrales. Y Percovich ya demostró tener agallas -suficientes e inteligentes- cuando hizo que veinte mil espectadores vieran su polémica versión de Bodas de sangre, en el Solís, y con elenco de la Comedia Nacional. Contar una tragedia griega en medio de pelotazos merece recordar qué provocaciones mueven a Mariana Percovich: qué hay que comprender para creerle desde el comienzo. -Sos dramaturga y directora, ¿cuál vocación sentís más propia? -Empecé dirigiendo en 1996 (Te casarás en América) y al mismo tiempo hice un taller de dramaturgia porque quería contar historias que no encontraba en textos, y porque era un momento en el que muchos de mi generación hicimos lo mismo: escribíamos y dirigíamos nuestras obras. Egresé del IPA como profesora de literatura a fines de los `80 y me dediqué a dar clases en las escuelas de teatro, y no paré nunca más. Fui crítica, era la editora de cultura de Búsqueda y renuncié para dedicarme a dirigir. Pero yo soy tan docente teatral como directora y dramaturga, ahora sumé la docencia en dirección teatral porque me parece fundamental formar directores y porque es la manera en que yo me siento joven y reciclada permanentemente, porque los jóvenes te obligan a revisar tus puntos de vista. -¿Reconocés en tí un estilo de teatro? -Creo que sí, que hago un teatro de investigación y de arte, de búsqueda del lenguaje, sobre todo el tema del espacio teatral, creo que eso también me caracteriza, el permanentemente estarme cuestionando lo que es el teatro, el contenedor del teatro, dónde hago teatro y por qué cuento una historia en determinado lugar. Hay gente que dice que en mis espectáculos el peso del diseño es importante. Yo siempre digo que con Margarita Musto aprendí el trabajo con el actor desde otro lugar, me doy cuenta que hay un trabajo con el actor que yo cada vez lo he ido como poniendo en el centro, sin dejar de lado el trabajo con los diseñadores. Soy de las que cree que un director debe tener sus parejas estables de diseño teatral, un escenógrafo, un iluminador, un diseñador de vestuario, un diseñador sonoro, terminan de completar la visión que tiene un director, o construyen junto al director la visión donde el centro es el actor. Es el único centro que hay. Por más que a la dramaturgia le doy un gran lugar, el director es un conductor, es la persona que genera condiciones para que la creación ocurra. -¿Cuánto ocurre en la investigación y cuánto en el montaje? -La investigación es el montaje. Lo que pasa en los ensayos es investigar el lenguaje para contar esa historia, cómo contar esta historia es la investigación, en Pentesilea por ejemplo fue cómo unir el campo deportivo con el campo teatral y con el campo de batalla. -¿Cuál fue el punto de partida? -Siempre que leía Pentesilea sentía que el combate amoroso entre géneros estaba estallado en esa obra, y que por cómo estaba planteado por el autor había una cosa como de bandos. Y porque escucho desde hace años el uso de la metáfora deportiva en el teatro, los actores se saludan antes de un estreno y dicen `hay que clavarla en el ángulo`. Ya que yo no soy deportiva, ¿por qué no investigar en el teatro sobre esto?, qué pasa con el gesto deportivo y el objeto deportivo. La investigación pasa por encontrar las mil y una maneras de contar una historia y el momento de creación de un director es en el ensayo. -¿El trabajo en solitario hasta dónde llega? -Los únicos procesos solitarios que tengo son cuando escribo una obra. Pero es una soledad polifónica, porque es una soledad en la que vos escribís para que otros digan algo. El momento en que soy más feliz es en una sala de ensayo con mis actores, y en las etapas de montaje final, con los diseñadores en los espacios. Son los momentos de mayor felicidad, porque es ahí donde mi creatividad puede manifestarse, todo lo que hago en mi vida alimenta eso. -¿Qué buscás obtener de un texto? -Una historia que creo que hoy vale la pena contar, no los elijo por su belleza formal. -Cuando se menciona tu preferencia por utilizar espacios no convencionales, algunos críticos hablan de tradición, ¿te conforma que usen esta palabra? -Sí, absolutamente, y estoy muy orgullosa porque veo que para los jóvenes es lo más natural del mundo y que para nosotros era una demencia. En realidad los espacios siempre parten del proyecto: quiero hacer una obra de tal tema y la voy a hacer en tal espacio. Y la voy a contar de tal manera, entonces preparo los ensayos y el estilo de ejercicios que voy a proponer a los actores. Voy viendo a partir de los estímulos que planteo qué cosas acontecen, y de ahí armo un montaje. Tu responsabilidad es no quedarte en repetir una fórmula, yo soy muy exigente con los jóvenes directores de los espacios no convencionales desde ese lugar: que tenga que ver con la historia que estás contando, que te haga sentir de determinada manera. -¿Te dan más libertad creativa estos espacios? -No sé, te complica la vida a nivel de producción. Es carísimo, es complejo. Tenés que solucionar temas de cableados, seguridad, bomberos, permisos, es una demencia. Pero tiene un potencial más caleidoscópico que la sala italiana. Ojo, yo con los años he aprendido a amar la sala italiana. Mis aventuras en espacios no convencionales me hacen volver a la sala y redescubrir sus maravillas, ¡con un foco transformás el mundo! Entonces voy y vuelvo, ninguno me aburre. -¿Cuánto de la verdad del actor dejaste en Pentesilea? -La representación está un poco cuestionada. No es Gustavo Saffores el real, el que pasea en la rambla, es el personaje: Saffores, el jugador, el que parece. El primer día improvisamos sobre la imagen que proyecta la persona y cómo el actor, desde esa construcción, entra y sale de su personaje. La verdad es un abismo para el actor, necesita un trabajo impresionante, porque se brinda, se abre, se entrega todo. -¿Y la verdad de la dirección? -La vas formando obra a obra ¿Cuándo un director no es de verdad? Cuando hace un truco. A veces no llegás a un resultado cómodo, yo creo que Pentesilea es incómoda para mí, para los actores y para el público, en el sentido de que no es lo que te esperás, entonces la incomodidad es amiga de la verdad. -¿Qué pasa si en esa búsqueda reconocés defectos en la obra? -Siempre. Y sé cuándo las escenas están mejor o peor, eso lo aprendí de Héctor Manuel Vidal, porque miro al público. Y siempre tus obras son como la prueba del ácido, dice Peter Brook, la imagen que te queda. -¿Es una manera de vencer lo efímero que es el teatro? -No, yo no busco eso, si no haría trucos. Las mejores imágenes que uno construye en un espectáculo tienen que ver con el proceso en el que fueron creadas, y de formarte un gusto, un buen gusto. Es mentira que al director se le ocurre todo solo, es montajista en el sentido del cine: cortás y dejás momentos de inspiración de los actores, de los diseñadores. Se trata de ser buenos ladrones. |
domingo, 11 de septiembre de 2011
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