Aporte de Saffores.
Diario de trabajo para montar a Kleist por Mariana Percovich
“Cuantas cosas se agitan en el corazón de las mujeres que no son para ser mostradas a la clara luz del día”
Pentesilea de Heinrich Von Kleist (Alemania, 1777-1811)
martes, 29 de marzo de 2011
Escenas
| Ellas: escena de las rosas "Dicen que nada necesitan" |
EL JEFE AQUEO: ¿Qué? EL MIRMIDÓN: Allá, al borde la montaña… EL ETOLIO: Se levanta una nube de polvo. EL MIRMIDÓN: Una nube de polvo cual la que levanta el huracán…y avanza rápida como el rayo… |
| Pentesilea y Protoé, Asteria en trance guerrero |
| Hagamos la fiesta de las rosas!!!! |
Dicen que no quieren nada...
No, no quieren nada....
viernes, 25 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Para los jugadores...
“La verdad”, lo “real” aparece en los ensayos, con las personas concretas, en el tiempo concreto. Las experiencias metodológicas construidas con anterioridad a los espectáculos generalmente naufragan. Al menos es lo que me pasa a mí. Puede ser una incapacidad neurológica mía, una limitación. Hay que poseer una gran fuerza intelectual para asir y transferir a un mundo teórico fijo, las fuerzas que uno ha echado a andar. Para eso es necesario “reprimir”, para después fijar y repetir. Es cierto que el teatro es un arte de la repetición. Pero es en el ensayo donde se busca el “lenguaje”, donde la dirección y la actuación desarrollan sus voluntades poéticas. Durante ese tiempo, la exploración produce no sólo conjuntos de palabras o enunciados sino energías, potencias, situaciones, intensidades que van constituir el lenguaje. Y será el lenguaje, en definitiva, el verdadero tema. Hay textualidades dinámicas, porosas, provocadoras, tentadoras de su materialización en la escena. Y hay también una dramaturgia rígida, que sólo permite representación. Las convenciones, las ideas, los conceptos sólo conducen a la representación.
Ricardo Bartís
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